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Artículo de María Angélica González

El poder de los medios de comunicación en la salud mental

El poder de los medios de comunicación radica en su capacidad para moldear la opinión pública, fijar la agenda de conversación e influir directamente en los comportamientos y decisiones de las personas. Tradicionalmente conocidos como el "cuarto poder", actúan como instituciones clave en la sociedad.

Formación de la opinión pública

Selección de temas: deciden qué noticias se muestran, cómo se presentan y qué información se omite, lo que determina qué asuntos consideran importantes los ciudadanos.

Construcción de realidades: no solo reflejan la realidad, sino que construyen marcos de interpretación y significados sociales sobre lo que ocurre en el entorno.

Influencia en el comportamiento y la cultura

Hábitos y valores: transmiten modelos de conducta, valores culturales, estereotipos y tendencias de consumo.

Respuesta emocional: tienen la fuerza de generar estados de ánimo colectivos, desde la calma hasta la alarma social o el pánico ante situaciones de crisis emocionales.

Riesgos y manipulación

Sesgos e intereses: al responder muchas veces a intereses económicos o políticos, pueden utilizar técnicas como la saturación informativa o el lenguaje cargado para polarizar a la sociedad.

Desinformación: el ecosistema actual, marcado por las redes sociales y la inmediatez, facilita la propagación de noticias falsas y el sensacionalismo.

La necesidad de un rol crítico

Alfabetización mediática: para contrarrestar la manipulación, es fundamental que las personas desarrollen una actitud crítica, consulten diversas fuentes de información confiable y exijan transparencia y ética en el ejercicio periodístico.

Medidas de protección en el entorno familiar

Dado que la regulación de los medios masivos y de las plataformas digitales suele ser lenta o insuficiente, la intervención en el hogar es la barrera de defensa más inmediata:

  1. Evitar el consumo pasivo: no dejar la televisión o los portales de noticias encendidos "de fondo" mientras los niños juegan o cenan.
  2. Co-visionado y diálogo: si un niño se expone a una noticia impactante, un adulto debe acompañarlo, explicar el contexto con palabras sencillas y reafirmar que está a salvo.
  3. Filtros digitales: utilizar aplicaciones de control parental para limitar el acceso a portales informativos sin supervisión en dispositivos móviles.

La demanda de una prensa más humana, que informe sin agredir la salud mental de la población, es una necesidad de primer orden para proteger la integridad psíquica de las futuras generaciones.

María Angélica González — Presidenta de CEPHUR

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